Alergia en el colegio

La alergia es para muchos niños un condicionante en diversos ámbitos de su vida, y uno de ellos es el escolar. Según la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica (SEICAP), en Europa las alergias afectan a una cuarta parte de los niños. Además, dos de cada tres colegios españoles tiene al menos un niño con riesgo de sufrir anafilaxia –reacción alérgica grave– ya sea a alimentos, fármacos o picaduras de insectos.

Prevenir y saber qué hacer en casos de urgencia y el trabajo en equipo entre padres, alumnos, profesores y servicio médico –si lo hay– es, sin duda, la mayor garantía de seguridad y tranquilidad.

A pesar de todo, cada niño, en función de su tipo de alergia y la intensidad de la misma, presenta unos síntomas y requiere unas pautas de  tratamiento y actuación en caso de que se sufra una reacción alérgica.

Pautas generales para los padres:

  • Informar en el centro escolar de la afección que padece el niño.
  • Entregar varias copias del informe médico en el que se describa el tipo de alergia que padece el niño, el tratamiento prescrito, así como las pautas que deben seguir en el caso de que haya algún tipo de reacción alérgica.
  • En el caso de que el niño tome algún tipo de medicamento para tratar la alergia o aminorar los síntomas en caso de reacción, es conveniente llevarlo al centro escolar.
  • Hablar con el niño para explicarle qué tiene que hacer, qué cosas ha de evitar y cómo ha de actuar si nota que está sufriendo una reacción alérgica.
  • En el caso de que sufra asma y esto le impida seguir en su totalidad las clases de educación física, conviene que el alergólogo haga un informe en el que quede reflejado.
  • Si está diagnosticado de alergia a las picaduras de insecto, debe llevar siempre encima un inyectable de adrenalina (o epinefrina) recetada por el médico por si presentara una reacción grave. Asimismo, el centro escolar debe tener en sus instalaciones.
  • Si padece algún tipo de alergia a medicamentos, debe de comunicarse a los responsable del colegio.
  • En caso de alergia a ciertos alimentos, hay que informar al colegio y a los responsables de comedor sobre qué alimentos son los que producen alergia al niño y pautar un menú adaptado a sus necesidades.

Pautas para los profesores:

  • El colegio debe disponer de un teléfono de contacto de los padres y la referencia del centro de urgencias hospitalarias al que tienen que acudir si es necesario.
  • Si un alumno asmático tiene pitos o sibilancias, es mejor que permanezca dentro del centro en la hora de recreo o en las actividades que se desarrollen en el exterior (clases de educación física, excursiones…).
  • Los niños alérgicos, en ocasiones, pueden sentirse diferentes al resto. Sensibilizar al resto de compañeros resulta clave para su integración y que, en caso de crisis, estos sepan qué le ocurre.
  • Los niños asmáticos no siempre pueden realizar el mismo ejercicio físico que el resto. Si se da el caso, no solo ha de tenerse en cuenta, sino que hay que intentar ofrecerles confianza y ayudarles a progresar en la actividad a su ritmo.

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ALERGIAS MÁS FRECUENTES, PAUTAS Y QUÉ HACER EN CASO DE ALERGIA EN EL COLEGIO

Asma

 

  • En caso de sufrir una crisis asmática, hay que tranquilizar al niño, mantenerle en un ambiente relajado y administrarle la medicación broncodilatadora indicada por su alergólogo o pediatra.
  • Los síntomas iniciales de una crisis incluyen tos, sibilancias y dificultad para respirar, cambios en el color de los labios y las uñas (se tornan azulados o grises).
  • Si el niños es asmático, en caso de que vayan a salir de excursión, debe llevar su medicación, siempre bajo conocimiento del profesor para poder actuar cuanto antes si surge una crisis asmática.

Alegia al polen

  • Aunque normalmente no tiene consecuencias graves y se queda en molestos síntomas –como estornudos, picor nasal y de garganta, mucosidad abundante–, en los casos más extremos puede desembocar en una crisis asmática.
  • Evitar en la medida de lo posible la exposición del niño al polen, especialmente en la época de polinización. Estas precauciones deben extremarse en días de mucho aire y soleados, cuando la concentración de polen suele subir.
  • Si se desata un brote asmático hay que llevar al niño a un lugar tranquilo y administrarle la medicación broncodilatadora pautada por el alergólogo.

Picaduras de insectos

  • Una picadura de insecto (avispa, abeja, avispón, hormigas rojas) en un niño alérgico puede generar reacciones de carácter grave e incluso, en algunos caso, letales.
  • Normalmente la reacción alérgica suele ocurrir cuando el niño recibe la segunda picadura o picaduras posteriores, pero no en la primera. En cualquier caso, si sucede, conviene actuar con tranquilidad pero dilación.
  • Los síntomas más frecuentes son dificultad para respirar, pitos, tos, dolor de estómago, vómitos, urticaria, picor de ojos y diarrea.
  • En caso de picadura conviene acudir al servicio médico del colegio –si tiene– o llamar al 012. Mientras, si el niño está diagnosticado de alergia a las picaduras de insecto, hay que administrarle adrenalina (o epinefrina), si previamente ha sido indicado por su médico.

Alergia a los alimentos y la dieta en el comedor

En Europa, según datos de la Europoean Academy of Allergy and Clinical Immunology, (EACCI), la alergia alimentaria es la principal causa de anafilaxia en los niños de edades entre 0 y 14 años. Asimismo, este tipo de afección afecta a entre un 4 y un 7% de los niños y el 20% de las reacciones alérgicas tienen lugar en los centros escolares.

Síntomas: Son muy variables. Entre ellos estánurticaria, voz ronca, sibilancias.  dolor abdominal, diarrea, picor en la boca, la garganta, los ojos, la piel u otra área, dificultad para deglutir, mareo, desmayo, náuseas, congestión nasal, rinorrea, vómitos, cólicos y dificultad para respirar, hinchazón de los párpados, la cara, los labios y la lengua.

La gravedad de los síntomas depende la sensibilidad del niño alérgico y de la cantidad de alérgeno ingerido. Aunque la mayoría son leves, hay que tener especial cuidado, algunas pueden ser mortales. Hasta un 30% de los niños ya diagnosticados de alergia a alimentos sufren síntomas por transgresiones o administración inadvertida, advierte la SEICAP.

La reacción alérgica suele aparecer en las dos horas siguientes a la ingestión del alimento, normalmente en los primeros 30-60 minutos.

Cuando surge una reacción severa, además de avisar a los servicios de urgencias,  hay que administrar el tratamiento sin demora siguiendo las instrucciones del pediatra o alergólogo –proporcionadas por escrito– que haya pautado el tratamiento. Este debe figurar siempre por escrito, con las pautas bien definidas, por supuesto, autorización paterna.

Por su parte, el comedor del centro escolar tiene la obligación de ofrecer menús adaptados para aquellos alumnos con alergias a algún alimento. En algunos casos, si es necesario y el alergólogo lo cree conveniente, el niño puede llevar el menú elaborado de su casa.


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